Hay recuerdos que no se quedan en el pasado.

Viven en lo que tocamos, en lo que guardamos, en las pequeñas cosas que son casi imperceptibles. En una flor, en un objeto, en un aroma que abre una ventana a la memoria.

Hay gestos que parecen pequeños pero se quedan para siempre. Algo que se recoge, que se guarda, y que se lleva cerca, como las flores que el hijo de Aysha le regala todos los días. El prendedor Flora nace de ese momento: cuando un regalo se guarda cerquita al corazón.

Hay momentos que queremos guardar para siempre. Queremos volver a ese sentimiento y conservarlo en lo más profundo de nuestra memoria. El dije Relicarium guarda fragmentos: imágenes, personas, historias. Pequeños mundos que puedes llevar contigo siempre. 

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Un olor es un armario de recuerdos. Llega inesperadamente y te transporta a momentos que creías haber olvidado. Un portal a la infancia, a lugares atesorados y a seres amados. Y ahora, puedes llevarlos contigo siempre en nuestro dije Scentia.